10 de agosto de 2010

Grito número UNO - Canibalismo

No hay lugar para débiles, no existe mayor espacio, pues no sobrevivirían. La urna de piedra y el cincel perseguirían sus pasos y sombra a través del tiempo hasta esculpir su fecha y nombre . . .

. . . es puro canibalismo.


Comemos carne humana todos los días, de aquello vivimos y alimentamos nuestras entrañas y lo más bajo de nuestro ser. Somos raza de cazadores. Con el pasar del tiempo aprendemos a morir en silencio y con los ojos bien abiertos. Somos sobrevivientes y a la vez caídos de una guerra intacta. Los cazadores acechan con el segundero andando y no distinguimos lo humano de lo animal, sabemos que nos buscan pero seguimos andando.

Es un almuerzo caníbal diario de inicio a fin y dormimos sólo cuando encontramos refugio y un silencio absoluto y abrasador. Hay quienes logran cargar ese peso en la espalda por milenios, pues el canibalismo humano es el peor de los pesos y el peor de las cargas. El ser humano ahora es así de animal y no regresará a su forma original. Lo único que hará, será mudar su piel por los próximos años hasta que el marca-pasos viejo y cansado de la vida misma se agote por el resto de sus días.


Este grito
desea que las personas tomen consciencia que nos estamos torturando los unos a los otros, hemos dejado de ser personas para tomar una forma animal. Vivimos conviviendo con nuestro alter-ego y no lo soltamos de la mano. Vivimos pensando en torturar al vecino en lugar de preocuparnos por hacer bien las cosas. Sólo buscamos una satisfacción en cosas materiales en lugar de buscarnos a nosotros mismos, buscamos algo irreal, algo virtual y que pocas personas logran tener pero que muchas desearían. Aquello que realmente no nos hace feliz pero que de alguna manera logra llenar un vacío enorme. Ese algo, eso tan preciado y tan buscado no es nada más que una recompensa. Es el hueso de oro que todos anhelan y que hay quienes han masacrado multitudes, nadado en aguas de sangre, escalado montañas humanas, dejando atrás lo que realmente tiene mayor importancia en la vida.

Haríamos lo que fuera para conseguir el hueso de oro, daríamos brincos, haríamos volteretas, agarraríamos el frisbee en el aire y nos haríamos los muertitos. Busquemos el gozo en cosas simples, tratemos de mantenernos firmes y no dejemos que el diablo nos tiente.


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